El monitoreo manual de cultivos es lento, costoso y propenso a errores. Los agricultores necesitan saber cuántos árboles tienen, su estado de salud y su distribución espacial, pero hacerlo manualmente en miles de hectáreas es inviable.
El reto era desarrollar un modelo de inteligencia artificial capaz de detectar y clasificar árboles individuales en imágenes aéreas de cultivos, con alta precisión incluso en condiciones variables de iluminación y vegetación densa.